3/12/09

Echale la culpa a Labordeta

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie, nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

Miguel Labordeta

4 comentarios:

  1. ¿Le cuento lo de Heráclito?
    Ya sabe que a mi Parménides no me convence. Labordeta si. Que es profundamente heracliteano.

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  2. Ja.
    A mi déjeme con Epicuro.
    La pasamos mejor.

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  3. Anónimo4/12/09 0:45

    insisto con la duda, ahora mas que nunca porque me apremia una decision muy importante: cuando digo que quiero ir a vivir al interior, tener una vida mas rural: ¿realmente quiero ir al interior del pais, o quiero viajar mas en el tiempo que en el espacio, para buscar en los bolsillos de ese que fui la información que ahora, en mis bolsillos, tampoco está (como le pasa al fulano ese que posteaste).

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